Sennet, Ramoneda y el glamour de las rebajas.
Bueno, bueno. No sé por dónde empezar esto que tengo ganas de contar porque el día ha dado para mucho.
Primero está el tema de mis mocos que han entorpecido mis reuniones y me han ayudado a llevarlas en un estado real de cuarentena.Durante las mismas,mis compañeros, incluido el Kamosisa que se pasa el día recordándome que le lleve el libro de Sennet y otros para su tesis, se parten de la risa porque además de oir fatal (la otitis)me pongo a buscar en google los síntomas de enfermedades tan corrientes, en Europa, como la malaria. Luego está el hecho de que tengo que repasar un reglamento y lo de las claúsulas sociales y como yo soy negada para el derecho me acuerdo de E.para preguntarle algunos términos pero claro no voy a llamarle sólo para eso. A media mañana recibo un mensaje en mi móvil. Mi corazón sale botando hasta calle Larios y cuando consigo recuperarlo estoy tan axfisiada que me quedo en la segunda planta hablando con el vigilante jurado que me explica con todo detalle la sinusitis crónica que padece y que curiosamente tiene unos síntomas parecidos a mi resfriado.Subo muy preocupada y decido que llamo al médico de empresa, Doctor Copete, para pedirle una radiografía de tórax. Pero me vuelven a liar y se me olvida. Para compensar los esfuerzos del primer día de trabajo tras las vacaciones decidimos irnos de rebajas. Antes, en la comida, le comunico a mis amigas que estoy segura de que el estrés y la vuelta al trabajo provocan reacciones alérgicas y que quizá yo sea víctima de alguna de ellas. Les aseguro que lo que yo necesito es cambiar de trabajo y a la pregunta de a qué trabajo digo que a presentadora del Lonely Planet en TV. Al respecto B. comenta que a cualquiera le pasan desgracias y nos cuenta lo que le pasó a la otra B. tras descubrir un mensaje en el móvil de su novio dirigido a una tía y en el que le sentía no poder quedar con ella en ese momento porque estaba con su hija. B. decía que si le hubiera pasado a ella le hubiera gritado a él desde la cama :Papaaaaá ven a quitarme las bragaaas. Pero claro no todo el mundo se toma la vaina así. En una tienda y como tengo costumbre últimamente me pruebo un vestido de seda precioso que cuando L. vé dice que dónde voy yo con eso y pidiendo el voto a favor de B. digo que es un vestido ideal para cuando vaya a cenar o a algún acto relevante. Las dos se miran y se descojonan a mi costa, pero yo muy digna me compro el vestido que aseguro que combina muy bien con una rebeca gris muy calentita que también me compro.Parezco la protagonista de un remake de La Pianista dirigido por Benny Hill. En fín decido terminar la tarde buscando algo que me despeje como el Le Monde Diplomatique pero acabo en una tienda de zapatos donde me pierdo imaginando si te gustaría quitármelos o si por el contrario sería lo único que me dejarías puesto.

6 comentarios:
Un día perfecto...
Oiga, bella dama, para el catarro potente la mejor medicina es el calor de pecho ajeno, que lo sepa.
Aunque apretarse un vestidito la mar de mono mejora tremendamente el estado general, eso está claro.
Beso gordo, y a mejorarse.
This is ground control to Major Ann, you've really made the grade!
And the papers want to know whose shirts you wear,
Now it's time to leave the capsule if you dare...
(lo de leave the capsule significa que dejes la pastilla, que no te sienta bien)
jajaja
Mi otro yo o sea ana sube puntos en las encuestas de popularidad y el cosaco defintivamente me tiene manía.
Os quiero
Anita
Me siento fenomenal después de esto y de tu último comentario al respecto de mis peludos ovarios.
Me he ido...no puedo ponerme en contacto contigo, pero ya veremos la forma...
Cuídate mucho, bella AnA.
Esta es la huella tenue y borrable de un mensaje ausente...
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