Mercado de la Confianza
Leo a mi admirado lagarto en su laberinto, linkeado a la derecha, un interesante post sobre la relación entre los niveles de confianza de un grupo de personas y los niveles de oxitocina que segregan. No sólo les recomiendo que lean el post, sino que también me sumo a las recomendaciones del Dr. Lecter invitando a los lectores a chupar pezones en un alarde,brillante y sin precendentes en la historia, de generar confianza en los mercados, a través del placer.
Confianza es un término lleno de matices.Uno de ellos es el que puede acompañarse del verbo "gozar", "gozar de la confianza de alguien o en algo", por ejemplo. Por lo tanto y con el permiso del Dr. Lagarto,me permito deducir que ésta relación gramatical puede también corroborar la hipótesis de que la relación entre "chupar" y "confiar" fuera un indicador muy aproximado del grado de perfección que puede alcanzar un mercado.
Y en un arrebato de exceso hasta diría que el máximo exponente de un mercado perfecto, no basado en la confianza y en el intercambio de un bien homogéneo como sería la oxitocina, tendría que ser el mercado de la FE.
Pero este post empieza a ponerse farrragoso y me tiene linkeando el cerebro de un lado para otro, filosfeando a lo Dickens, que me parece que fue quien dijo que la filosfia consiste en enredar los asuntos más simples hasta elevarlos a la categoría de pensamiento.
Así que volvamos al principio. Hermoso deducir y comprobar que a mayor segregación de oxitocina más confianza en el otro si tenemos también en cuenta que precisamente "otro" como el señor llamado Weber, para más inri , Max, dijo que el mercado era el espacio en el que las personas mejor desarrollaban las relaciones "impersonales". Creo que el Dr. Lecter nos ha arrojado luz sobre un hecho: solo es posible que una comunidad sea confiadamente feliz si considera los pezones como recursos necesarios.
En este mercado,ya personalizado, el pezón como el petróleo en el mercado global, alcanzaría valores incondicionalmente sobrehumanos, traspasando cualquier política intervencionista sobre las creencias en lo que no se ve.
Gobernar la confianza sería dispersar esta hormona a base de decisiones en clave de óptimo paretiano.
Quizá sería bueno que alguien mandase un SMS a Jesucristo y le dijera que Wall Street le echa de menos.
O mejor, que venga a visitarme.Le confesaría que necesito convertirme y compartir esta paz interior con alguien más que conmigo misma.
Buen verano y hasta la vuelta