Palin en su precipicio
La reciente publicación de los datos referidos a la Comisión de investigación del Congreso de Alaska señalando que Sarah Palin cometió abuso de poder en el caso del despido de un policía, ha llevado a la candidata republicana a la vicepresidencia de los Estados Unidos al acantilado de su propia realidad política.
En los estudios sobre diversidad de género en las empresas es frecuente encontrar la denominación de glass cliff o “acantilado de cristal” para definir aquella situación en la que las empresas recurren al nombramiento de una mujer para significar un cambio radical de estrategia cuando la coyuntura para la empresa es difícil y problemática.
Algunos estudios señalan que esta decisión, que en contextos más favorables podría entenderse como un reconocimiento a la trayectoria profesional de las mujeres, puede en realidad tratarse de una especie de “suicidio inducido” por el alto nivel de riesgo que la propuesta exige: si las cosas no mejoran los accionistas se lo pensarán dos veces antes de reconocer la entrada de mujeres a consejos de administración, es decir a la más alta de las esferas de decisión. Al fin y al cabo su designación es tomada como una difícil apuesta.
El acantilado de cristal es ese precipicio invisible al que las mujeres se acercan tras protagonizar una decisión tomada por hombres, mayoritariamente, y en casos extremos.
En política también sucede algo parecido. O igual. A veces peor. 
Ahí está Palin en el esplendor de su rol -reclamo ahora eclipsado por un escándalo.
En un post anterior sobre Sarah Palin, indiqué esta posibilidad tras su nombramiento.
Hoy, unas semanas después, cuando el escándalo ha acorralado a la Gobernadora de Alaska, tras demostrarse que despidió a un mando de la policía porque se negaba a destituir a otro agente, excuñado de Palin, por un divorcio familiar mal resuelto, ciertos medios se ha lanzado contra ella acusándola de llevar a la debacle al partido republicano.
Y pienso, ¿ No estaba ya el partido republicano acosado y cuestionado después de los últimos cuatro años de gobierno de Bush?.En otras palabras, ¿no era ya suficientemente adversa la coyuntura que padecían los republicanos cuando llegó Sarah Palin en un viraje sorpresa de la estrategia electoral republicana tras la derrota de Hillary Clinton en las primarias demócratas?
Y algo más sobre el escándalo … en otros momentos políticos ..¿no hubiera salido el acérrimo grupo defensores norteamericanos de los valores familiares a arropar a la señora Palin, que en definitiva trataba de castigar a su cuñado por divorciarse , es decir por, atentar contra estos valores intocables, según sus creencias?
Afortundamente cada vez son más las mujeres que en el ejercicio de su representación política o directiva activan sus alertas ante la finalidad que podría esconder una decisión tomada por los que realmente ostentan el liderazgo o el poder.
Ellas, nosotras, somos conscientes de que ,en determinadas situaciones,un paso adelante puede ser un paso en falso, precipitado y cuyas consecuencias pueden ser adversas para el avance en igualdad de hombres y mujeres. 
Siglos de desigualdad y enrazaimento de estereotipos y roles apoyan este análisis de riesgo.
Me reconforta saber que algunas mujeres(pocas porque somos pocas las que tenemos poder )y cada vez más hombres son conscientes de este dilema.
Por ello, cuando una mujer toma una decisión, de cualquier índole, que se revela públicamente como dar un paso atrás no tiene que significar retroceder, ni tampoco la voluntad de tomar impulso. 
Ni es por definición sensato que las mujeres generalicemos la oportunidad de una mujer como la oportunidad de todas (y todos)
Un paso atrás puede simplemente deberse a una cuestión de elección de oportunidades, de escoger el momento político o económico adecuado, (que siempre es en el que más se suma,más votos, más beneficios) de hacer comprender a los líderes que ahora nos apoyan, que simplemente tengan en cuenta que por cada mujer que han mandado (intencionada o no intencionadamente )al precipicio de cristal, más de un hombre se ha salvado.
Y...  si ....amigos y amigas…Palin no fue sola al “ bonito” acantilado. 
Pero también ha sido ella la que ha resbalado.