UP!
En realidad mi semejanza se concreta en matices que me acercan a la memoria de alguien incluida yo misma.
Podría decir que el parecido es una coincidencia enmarcada en el proceso aleatorio que siempre supone el encuentro con el otro.
Yo y tú, nosotros, en definitiva, somos paradoja de regreso a un punto concreto donde nos sentimos a gusto, tranquilos reconocibles y perpetuos.
En ese punto nada parece haber cambiado. Excepto la posición de cada uno, producto del relativismo que que determina el transcurso del tiempo.
El suceso afecta a nuestro entendimiento.Algo debe ocurrir para continuar hacia algún sitio.
Dime ahora que vives y corre la sangre por tu sexo ¿ hay algo que pueda hacer por tí?
Siento la posibilidad como un argumento a favor.
Y mi vida como un punto (x,y) en las coordenadas de la tuya.
Ante tanta coincidencia mi determinación es seguir.
¿A dónde?
a dónde, tú, esa persona que tanto se parece a mí,
me lleve.