Todos los días del último día
Mudarse es jugar un poco al escondite con el pasado.
En esa especie de redecoración de nuestra vida que es la mudanza, los objetos parecen adquirir otras identidades.
Una proyecta los recuerdos atraída por el mismo futuro ,como si quisiera reciclar el recuerdo venidero, dotarlo de la maravilla que procura creer que los días llegarán mejores, sindicados en la felicidad , perfectamente colocados en el almanaque parlanchín que cuelga siempre de nuestro deseo.
El mundo aguarda paisajes donde la vida no siempre se puede situar.
Nuestra corta vida.
Tan llena de rutas, de mapas alterados, de osas mayores cazadas en clandestinidad...
........Quisiera creer que el mundo es ese sitio donde siempre nunca se pierden
los viajeros románticos.
(adoro esta canción)