Esconderse

Escribo desde septiembre de 2005 en este blog.
Gracias a este "diario virtual " he conocido a algunas personas que todavía me siguen y he convertido en asiduos a muchos amigos de siempre, como Andrés,Pili, Meli, Héctor Márquez, Yayo, Julio, Manolo, Clara, mi Max…
También he tenido oportunidad de intercambiar correos electrónicos con profesoras/es, catedráticos/as, empresarios brillantes, altos ejecutivos, políticos y mujeres feministas dedicadas a la política o al activismo social.
Gracias a este medio he conectado con gente corriente que se acercó a mi por curiosidad, cuando tenía mi correo electrónico publicado y a personas que terminaron linkeando “Ana está” en sus respectivos blogs donde escriben sobre lo que quieren o lo que desean que sepamos.
En esta bitácora personal he hablado de política, de sexo, de la maternidad, de la violencia machista, de la industria del porno, de mis sentimientos, de cómo vivimos la sexualidad las mujeres de nuestra generación. Y muchas , muchísimas veces de amor.
Me he desdoblado y multiplicado en todas las identidades que soy y he codificado mis sentimientos a este sistema binario para tratar de integrarme en esta nueva forma de comunicarnos , de relacionarnos.
He he hablado de mi hijo.A veces.De lo mucho que significa para mi.
Y de lo que me duele.
Nunca he aspirado a ser escritora. Ni he buscado reconocimiento a través de esto que leen que no es más que una dirección electrónica en el callejero de sus otras vidas.Es cierto que los comentarios de apoyo me ayudaron en momentos duros de mi vida y que afortunadamente los sabotajes al blog , en contra de mi persona,siempre fueron localizados y neutralizados. 
Hoy, tecnológicamente hablando,casi todo es posible.
No quiero entrar en el debate sobre si hay literatura o no de mujeres. No soy experta en ello.
Pero sé que del relato social, ése que explica los marcos de referencia en los que se basa la socialización de las mujeres y de los hombres, ha quedado excluída la literatura de las mujeres.
No me refiero a la producción literaria, que es demostrable, sino a la creatividad que se manifiesta gracias a las palabras.
Si la palabra nos fue negada, nos fue negado el relato. Sin relato no hay constancia de lo sucedido ni de lo que sucede.
Hay quien todavía,hoy,nos tacha de malas educadoras y de malas madres por el uso de la literatura como medio para significar aquello que nos ha sido obligado a ocultar o a callar, simplemente por no ser asuntos que una parte de la sociedad juzga como impropios de lo que se espera de una mujer tradicional: una madre renegada, una instritutiz -criada mal pagada, porque lo que ellos esperan,en definitiva,es  que seamos individuos controlados y sometido a una falsa ética de los cuidados.
Ayer me acusaron de tener fotos de mi hijo en un blog,éste, del que sólo destacaron algunos post para insinuar que era “pornográfico”.
Supongo que trataban de demostrar que era una persona poco recomendable para estar con mi hijo.
Supongo que la familia de esas personas, muy cercanas a mi hijo estaban convencidas de que hacían lo correcto de acuerdo a su juicio y a sus prejuicios.
Supongo, porque necesito suponer, que vivir es sobrevivir al sabotaje.
Y supongo porque a estas alturas de mi relato solo me queda suponer que alguien podrá dirimir lo realmente justo de lo que algunos pretenden que sea verdadero.
Así que me queda el consuelo de creer que la verdad no acoge suposiciones.
Por ello supongo que no voy a dejar el blog.
(Aunque debo confesar que me asusta ese fantasma que encierra lo indecidible, como decía Derrrida, y que  me acompaña durante este testimonio que les dejo ahora varado en la  orilla de su conocimiento)
Porque dejarles es irme un poco-siempre.
Abandonar la palabra es lo más parecido a un suicidio silencioso.
Y yo soy una mujer delicada y fiel que ama la vida y su literatura... esa que como vino a decir Vargas Llosa, nace del paso de entre lo que somos y lo que queremos ser.