Conciliación de la Vida Personal
Para las mujeres también es el primer día de colegio.
En el patio, las mujeres del 64-75 se agrupan en torno a las filas que los pequeños y pequeñas han formado según les han indicado.
Parece como si todas hubieran sido llamadas al orden.
Al mismo orden entregado.
Algunas han pedido asuntos propios en sus trabajos precarios.Otras acuden solemnes a la fuente de oportunidades a la que ellas no tuvieron acceso.Todas estamos algo inquietas.
Recorro mi historia a través de sus historias. La de R. que ahora limpia casas, la de MJ que trabaja hasta pasada la media noche llevando la contabilidad de una empresa, de M . que limpia en un hospital,de la otra M. que se desvive dando clases particulares para llevar un plus a casa, porque tiene hijas adolescentes y a su edad-asegura, no sin cierto rigor-que no la van a contratar en nigún sitio.
Recorro mi historia.Que es la de ellas. La de mi barrio.Y la del bus de la línea 3,que me llevaba a la facultad.
Y me recuerdo sentada, en las filas de atrás , escuchando, atenta, las conversaciones de las mujeres que, mañana tras mañana, iban a limpiar las casas de las familias pudientes, al este de esta ciudad no-Edén.
Mujeres agotadas que tras un fin de semana dedicado a sus tareas domésticas ,repetían la misma frase con la que hoy,20 años después, se despedían de mí, las madres que compartían conmigo la entrada de nuestros hijos al colegio en su primer día: "un poco de tiempo para mí,eso me hace falta".
Un poco de tiempo ...repetían.... como si mendigasen la vida.